Es que enferma ver a gente que aparenta lo que no es. Ayer me presenté a una premiación con el buzo del colegio y me lleve un gran sermón de mi mamá, que insistia en que debía haber ido con uniforme.
No entiendo. Es que no entiendo. Mi padre trabaja debajo de las máquinas, queda todo engrasado, y va al banco así. No existe el protocolo para mi papá porque el protocolo no consta de la ropa que uno vista. Y es que no es sólo la ropa. Hay gente que se desvive por aparentar más de lo que es. Y también se da que pueden aparentar menos de lo que son. Engañan a la gente con historias increibles. Pero la gente buena es crédula, y compra todo lo que le cuentan. Van a restoranes exclusivos, y mantienen deudas que son insignificantes. Levantan polvo por algo minúsculo y solapan la cosas importantes.
De verdad, uno debe aceptarse como vino al mundo, y aprovechar las instancias que la vida brinde, sin abrirse paso como loco, fastidiando a cuanto mundo. El aparentar lo que uno no es, genera una especie de pantalla para con los demás, y al final, hasta ellos se van a desconocer.
Por eso, hoy es día de filosofar
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1 comentario:
muchacho, créeme que ese es un tema bastante recurrente, sobre todo en nuestra generación.
Somos el recambio, asi que no se preocupe.
Es sólo un cambio paulatino, como muchos otros de nuestro interés, más aún como sobrinos.
Un abrazo a la distancia
Jozelo
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